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Ministra Javiera Toro por resultados de la ELPI 2024: “Persisten brechas que deben ser atendidas con urgencia”

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Publicado 24/11/2025

La ministra de Desarrollo Social y Familia, Javiera Toro, se refirió a los resultados de la Encuesta Longitudinal de Primera Infancia (ELPI) 2024, instrumento que por 14 años ha seguido la trayectoria de más de diez mil niños, niñas y adolescentes en Chile, entregando información clave sobre bienestar, salud mental, uso de tecnologías y desigualdad social.

En entrevista con Radio Universidad de Chile, la ministra destacó que esta encuesta “siguió durante 14 años a más de 10 mil niños, encuestándolos en 2010, 2012, 2017 y 2024”. Agregó que “cuando partimos, tenían entre 0 y 4 años, y ahora ya son adolescentes de entre 14 y 18 años. Hay muchos datos que permiten mirar en detalle cómo cambian sus trayectorias, qué factores influyen en su desarrollo, dónde persisten desigualdades y en qué ámbitos debemos poner atención”.

La autoridad enfatizó que, en la adolescencia, los resultados reflejan señales preocupantes en bienestar y salud mental: “Hay datos que coinciden con lo que los propios adolescentes nos han señalado en distintas instancias. Más de un 25% presenta síntomas moderados o severos de depresión o ansiedad, con una brecha de género significativa: más de un 33% de las adolescentes mujeres y alrededor de un 19% de los adolescentes hombres”.

Otro aspecto relevante identificado por la ELPI es el uso intensivo de dispositivos móviles. “Más del 50% de los adolescentes pasa más de tres horas diarias en redes sociales; más del 40% declara que se queda mirando el celular o la tablet después de acostarse; y cerca de un 16% señala haber sido víctima de ciberacoso. Son datos que hablan de desafíos concretos para las políticas públicas”, señaló.

La ministra también subrayó las brechas de género en los niveles de satisfacción personal. “En todas las áreas, las adolescentes mujeres declaran una menor satisfacción que los hombres. Por ejemplo, en la satisfacción consigo mismos, ellas asignan una nota promedio de 4,8, mientras que los hombres alcanzan un 5,4. Esto también se relaciona con los indicadores de salud mental”.

Asimismo, abordó los resultados sobre el desarrollo del vocabulario en la primera infancia. “Lo más relevante que observamos son las brechas socioeconómicas, porque ahí claramente estamos fallando. En 2010, entre los niños con vocabulario superior al promedio, el primer quintil alcanzaba un 34,1% y el quinto un 56,4%. Catorce años después, las diferencias persisten: el primer quintil llega a un 61,1% y el quinto a un 82,7%. Esto muestra que las condiciones socioeconómicas y las políticas públicas aún no son suficientes y que hay brechas que debemos abordar con mayor decisión”.