Mejor Niñez concreta el 75% del cierre del Cread Pudahuel
El Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, Mejor Niñez, inauguró “RF Miguel Claro”, una de las ocho Residencias Familiares, administrada directamente por el Servicio que reemplazará al Cread Pudahuel.
Santiago, lunes 17 de enero de 2022-. Desde hoy, Miguel Claro recibe a 13 adolescentes entre 14 y 18 años que vivirán en la nueva casa. En tanto, se espera que en las próximas semanas se inauguren las dos residencias familiares que restan para cerrar por completo el cuestionado Cread Pudahuel.
En tanto, la Ministra de Desarrollo Social y Familia, Karla Rubilar señaló que “Como Gobierno nos comprometimos a poner a los niños en el corazón de nuestra gestión, lo hicimos conscientes de las modificaciones institucionales que eso implicaba. La creación del Servicio Mejor Niñez ha confirmado este compromiso y la inauguración de la residencia Brown Sur, a la que se sumarán otras tres nuevas residencias, reafirma el trabajo que, sin pausa ni descanso, llevamos a cabo para implementar un nuevo modelo de estadía que les dé seguridad y dignidad a los niños de estas nuevas residencias familiares.
“Estamos iniciando una nueva etapa en la vida de los jóvenes que vivirán aquí. Ellos necesitan lo mejor de nosotros, Miguel Claro no es sólo un cambio de casa, ni un cambio estético, sino que es un cambio de modelo profundo, una nueva forma de hacer las cosas para que puedan tener el presente y futuro que merecen”, señaló la Directora Nacional de Mejor Niñez, María José Castro.
Mejor Niñez – que inició en octubre pasado- comienza con cambios sustanciales en la forma en que se entiende la protección a la niñez vulnerada. Así, el punto de partida es el cierre de los Cread, para terminar con el modelo institucionalizado, despersonalizado y masivo de las residencias de protección, y dar inicio a nuevos espacios de cariño, con ambientes protegidos de respeto, diferenciadas de acuerdo al curso de vida, en ambientes similares al de una familia, y con equipos especializados y tutores/as capacitados que se constituyan en figuras de referencia para los niños, niñas o adolescentes.
"En Mejor Niñez debemos mirar a los niños a los ojos y devolver la confianza en sí mismos, restituir y reparar sus derechos para que puedan vivir en plenitud. Queremos que los niños vuelvan a recuperar la dignidad que han perdido al vivir en centros tan masivos y por eso esta Residencia Familiar es un gran paso. Tendrán los espacios personalizados que se merecen, señaló Bárbara Soto, Directora Metropolitana Mejor Niñez.
Las Residencias Familiares son espacios acogedores donde se propicia el buen trato, la convivencia protectora basada en el afecto, que promueve el desarrollo integral y las habilidades sociales de los niños o niñas. Así, en la medida que cada niño o niña se siente parte de una comunidad de vida familiar –aunque sea transitoria–, que lo protege y lo respeta en su individualidad, es posible construir un proceso de intervención que avanza simultáneamente en el plano individual y en la relación con los otros.
“El Estado no puede volver a fallarle a la niñez vulnerada del país. Nosotros tenemos una gran oportunidad de hacer las cosas diferentes y es lo que estamos obligados a hacer. Solo quedan dos residencias familiar por abrir para terminar con la historia fallida y dolorosa del Cread Pudahuel”.
La residencialidad emocionalmente segura es la base del proceso de intervención en una Residencia Familiar. No solo busca garantizar las necesidades básicas de cuidado, alimentación y abrigo, sino que fundamentalmente se construye una experiencia de cuidado cotidiano que contribuye a la recuperación del niño, niña y adolescente, mediante el modelamiento de nuevas formas de relacionarse con el mundo, basadas en el buen trato.
Para ello, la intervención residencial se enfoca en seis aspectos fundamentales:
- La restitución del derecho a vivir en familia.
- El modelamiento y promoción de vínculos afectivos seguros y bien tratantes.
- El establecimiento de una residencialidad emocionalmente segura con límites claros, en donde pueda desplegar la totalidad de sus conductas y emociones, sin temor al rechazo, el abandono o el castigo.
- La resignificación de las experiencias de maltrato, en cualquiera de sus formas, y otras experiencias adversas.
- El fortalecimiento de las habilidades parentales de la familia o adultos relacionados.
- El fortalecimiento de la vinculación de los niños, niñas y adolescentes con figuras adultas protectoras.
- La promoción de la vinculación con las redes de protección social y comunitarias.